Inicié como profesora de Química a nivel bachillerato, en 3° de mi carrera (Ingeniero Químico Industrial), que estudié en el IPN en el D.F., como un medio de obtener ingresos para mis gastos, debo decirles que me gustó la experiencia, aunque sentía temor de no responder a las expectativas de los jóvenes. No tuve grandes problemas pues seguí el modelo antiguo de enseñanza, el conductismo, nada que ver con los de ahora. Curiosamente yo había dicho que no sería maestra, pues mi mamá lo era, y la veía trabajar tanto y todo el día, lo cual como niña lo que quería era su atención.
Después de trabajar por 5 años en la industria química y con 3 niños, renuncié para dedicarme a mamá. Solo un año después volví a dar clases de Química en la Universidad de Hidalgo, me agradó nuevamente enseñar lo que yo sabía, leía y leía para satisfacer la necesidad de mis alumnos. Seguía sintiendo cositas en el estómago cada vez que me paraba frente al grupo.
Posteriormente, (2 años después) enseñé matemáticas, en el nivel medio superior en escuelas privadas por 4 años, en Mazatlán, Sinaloa. Aún no me sentía atraída por completo por la docencia, lo veía solo como un empleo que me gustaba y me aportaba ingresos con tiempo para atender mi familia. Viví muchas experiencias de aprendizaje con mis alumnos, no me sentía aún muy comprometida con la docencia, pues a veces sufría con alumnos problemáticos y flojos. Respiraba en períodos de vacaciones.
Finalmente, inicio como profesora de Universidad, con asignaturas diversas en la Cd. De Los Mochis Sinaloa, al pasar del tiempo empiezo a descubrir que me gustaba más de lo que creía esta actividad y fui creciendo con nuevas experiencias, modificando mi actuar cada día, reacomodando mi manera de impartir la clase, mi forma de evaluar, mi forma de acercarme a los jóvenes, pero siempre he tenido dificultad para relacionarme mucho con mis alumnos, he sido un poco o mucho exigente, me faltan estrategias y dinámicas que mejoren mI quehacer educativo, pero cada curso que me ayude, lo tomo y trato de poner en práctica lo que aprendo. Han transcurrido 15 años desde entonces.
Hoy con 3 años de nuevo impartiendo clases en nivel medio superior, después de haber intentado por 11 años, se me permitiera impartir clases aquí en el CBTIS 43 por casualidad y necesidad momentánea logré ingresar, y me siento plenamente convencida de mi satisfacción de dedicarme a la docencia, sobre todo cuando siento aprecio y respeto de mis alumnos, o compañeros o padres de familia, además, me enorgullece encontrarme con estos alumnos, ya como profesionistas o como papás responsables.
He tratado de mantenerme actualizada y preparada en las técnicas de enseñanza, pero los cambios que he vivido de modelos educativos, en ocasiones me ha hecho sentir confusa e insegura respecto a que tanto resultado se refleje en el aprendizaje de los jóvenes.
Solo he vivido lai nsatisfacción cuando me veo relegada en promociones de mejora en el quehacer docente, pero esto no me desanima del todo, pues seguiré empeñada en hacer cada vez mejor lo que hago y mi meta es sentirme realmente un “maestro” y alcanzar una posición académica que me permita realizar gestiones importantes de mejora para los alumnos y por ende para la institución.
No hay comentarios:
Publicar un comentario