jueves, 4 de junio de 2009

Aventura de ser Maestro

AVENTURA DE SER MAESTRO


He vivido a lo largo de mi labor docente el aprendizaje de serlo por ensayo y error.
Esto es; aceptar el hecho de ser profesor aprendiendo a serlo, muy importante ha sido lograr una comunicación efectiva con los alumnos, establecer reglas del juego en clase y aplicar la enseñanza con sentido humanitario y en un marco de respeto a los valores.

La libertad de sentirse cómodo en clase, se gana con preparación y disfrutando de la lectura en diversos libros de apoyo sobre temas a desarrollar.
He logrado experimentar esa libertad, pues me siento útil y seguro en mi quehacer docente, aunque no siempre ha sido así.

Lo valioso de aprender a ser maestro es saber ser humilde y aceptar los errores, para transformarse, partiendo de sus prácticas habituales. Esto constituye el proceso integral de enseñanza –aprendizaje, el maestro aprende continuamente, modificando sus experiencias. También es importante mantener un interés por actualizarse. Además, esto no permite asociar la teoría con la práctica, para despertar interés en el alumno.

Ahora comprendo el amor de mi madre por la docencia, ella fue en realidad una maestra de primaria. Yo, aunque dije en una ocasión no sería profesora, recuerdo, la dedicación de mi madre, y ahora he experimentado esa libertad y alegría que vivió.
Esta es una realidad palpable. Es apremiante aceptar la docencia como profesión con alta concepción del servicio.

Es así, como se podrán formar espíritus creativos en los jóvenes del presente siglo, con humildad y aceptando errores, poniéndose al servicio del estudiante.
Este es el verdadero quehacer del docente en cualquier nivel educativo. Por ello es necesario saber preguntar, escuchar, ver gestos de los alumnos, que nos indiquen el camino errado o acertado cuando estamos enseñando.

El respeto que el alumno muestra al docente es la muestra de su reconocimiento, dándole así, la posición de maestro, no hay mejor valoración para el docente, que experimentar este respeto de parte del alumno. Esto requiere pues, de un gran esfuerzo y actitud proactiva del docente, si quiere sentirse un maestro vigente, en este siglo, si quiere experimentar el gozo de la autorrealización personal.



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